Siesta: 2 Buenas razones para no dejarla

En la siesta y en el juego se conoce al caballero“. Si hay algo de lo que los españoles nos sentimos orgullosos, es de la siesta. Porque hay días que, después de comer, parece inevitable dedicar un rato a descansar la vista. Pero si alguna vez hemos sido tachados injustamente de holgazanes, la ciencia nos ha aportado las pruebas necesarias para rebatir cualquier argumento.

Revierte el impacto hormonal producido por una mala noche

Una siesta de 30 minutos podría acabar con los efectos derivados de la falta de sueño. Así lo asegura el líder de este estudioBrice Faraut, de la Universite Paris Descartes-Sorbonne Paris Cite, en Francia. La investigación consistió en restringir las horas de descanso a once hombres jóvenes (de entre 25 y 32 años) y, tras observar las consecuencias, repetir el proceso pero permitiéndoles dormir al día siguiente dos siestas de 30 minutos. Mientras que durante la primera prueba, tanto la proteína interleucina 6 —encargada de combatir los virus—, como una hormona relacionada con el estrés habían permanecido alteradas (ésta última provocó el aumento de la presión arterial, del ritmo cardíaco y del azúcar en sangre). Pero cuando los jóvenes dieron una cabezadita de media hora los niveles de ambas volvieron a su estado normal. Es decir, se habían restaurado todos los efectos negativos producidos por la restricción de sueño.

Tu corazón te lo agradecerá

Un estudio realizado conjuntamente por Harvard School of Public Health (HSPH) y the University of Athens Medical School (UAMS) en Grecia ha revelado que dormir siesta podría disminuir el riesgo de muerte por enfermedades coronarias hasta en un 37% siempre y cuando se haga un mínimo de tres veces por semana durante al menos 30 minutos. Los autores se basan en el hecho de que este descanso extra ayudaría a disminuir de manera significativa los niveles de estrés. De hecho, de entre los 9.569 hombres y las 14.112 mujeres que participaron, los que notaron en mayor medida estos beneficios fueron aquellos que se encontraban trabajando durante el experimento y, por consiguiente, también más estresados.

En definitiva, una siesta a tiempo puede ayudarnos a terminar el día descansados y con más energía. Eso sí, si se prolonga demasiado puede que trastoque nuestro ritmo circadiano, produciendo somnolencia durante el resto de la jornada o incluso haciendo más difícil conciliar el sueño al caer la noche. Por eso, los expertos recomiendan  que tenga una duración máxima de entre 15 y 30 minutos.

Eso sí, una vez hayas acabado con tu siesta levántate y empieza a hacer ejercicio que de la siesta no se mantiene en forma uno.

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