El vino y el ejercicio físico

Ya era de sobra conocido que un consumo responsable y diario de vino derivaba en beneficios para la salud, pero tras un estudio, se ha demostrado que tiene más beneficios de lo que se creía.

El investigador que ha hecho este estudio junto con su equipo es Jason Dyck, de la Universidad de Alberta (Canadá), y lo que descubrieron es que el vino, aunque ya se sabía que era bueno para la salud, tiene aún más características que derivan en beneficios hasta ahora ignorados.

Estos investigadores, descubrieron que un antioxidante que se encuentra en el vino, llamado reservatrol, mejora las funciones cardíacas, musculares y óseas del organismo tanto o igual que cuando se practican “intensos entrenamientos de resistencia”, dice Dyck.

El estudio se practicó primero en roedores, descubriendo que el reservatrol manifestaba los efectos anteriormente mencionados, y ahora quiere empezar a probarse en personas diabéticas o que padezcan insuficiencias cardíacas.

Lo interesante de esto, es que personas que no podían hacer ejercicio por su condición física o por sus condiciones de salud, mejorarán sus funciones cardíacas, musculares y óseas como si realizaran un entrenamiento físico. ¡Ojo! Que esto no se trata de dejar de hacer ejercicio y empezar a empinar el codo ya que estamos hablando de vino, no de agua bendita de la fuente de la vida eterna.

Además de estos beneficios que se acaban de descubrir gracias al antioxidante reservatrol, podemos añadir los tres principales beneficios que se conocen de la toma constante y responsable de un vaso diario de vino.

En cuanto a la agilidad mental:

Cerca de 70 estudios demuestran que es mucho mejor beber vino, que abstenerse de hacerlo, ya que este consumo produce una mejora en la función cognitiva y la agilidad mental, gracias a sus antioxidantes.

En cuanto a la quema de grasa:

La toma de vino activa un gen llamado SIRT1, cuya función trata de impedir la formación de nuevas células de grasa y ayuda a movilizar las ya existentes, tal y como se demuestra en un estudio realizado por científicos del Instituto Tecnólogico de Massachusets. Según estos científicos, la dosis diaria perfecta oscilaria en torno a los 40 gramos de alcohol.

En cuanto a la higiene bucal:

De estudio en estudio y tiro porque me toca. Esta vez, nuestros amigos científicos de la Universidad de Pavia (Italia) comprobaron que tanto el vino blanco como el tinto evitan la caída de los dientes. Había una costumbre ancestral de tratar las infecciones de las encías con vino, y así evitar la caída de los dientes, que ahora gracias a este estudio, tiene fundamento científico. Parece ser, que el vino, frena el crecimiento de los estreptococos de la boca. Estos estreptococos están vinculados con las caries, la gingivitis y el dolor de garganta.

Así que parece que queda de sobra demostrado que el vino puede ayudarnos mucho más de lo que nos pensábamos en el campo de la salud personal.

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Que el vino ayuda, sí, pero el ejercicio físico más.

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